Hotel Villa Santa Catarina 3* o similar.
Desayuno y comida en casa de una familia maya.
Comienza la ruta con chofer guía.
Temprano en la mañana estaremos con maletas listas para salir de Ciudad de Guatemala rumbo al Lago de Atlitán. Saldremos rumbo a Santo Tomás de Chichicastenango, ubicado en el altiplano guatemalteco, también conocido como Chichi. Viajeros y nativos de esta región Quiché se reúnen, los jueves y domingo, en torno a uno de los más coloridos mercados de artesanía para turistas y de productos para la población local. Hasta el mercado llegan chapines desde casi todos los rincones del país. Tendremos la oportunidad de adentrarnos en la vida maya cuando visitemos las paraditas del mercado donde se venden tejidos para huipiles, o prendas típicas de cada una de las regiones de esta nación maya. Caminar más allá, después de las tiendas de artesanías para turistas, algunas de ellas auténticas y recomendables, nos permitirá llegar a los puestos donde la gente local compra el maíz, la carne, los pollos vivos, las tortillas y hasta remedios contra enfermedades o maleficios.
En medio de ese festival de olores y colores encontraremos la Iglesia de Santo Tomás, construida allá por 1540 sobre un sitio arqueológico, exactamente sobre 18 gradas que simbolizan los 18 meses, de 20 días, del calendario Maya. Si en algún lugar del planeta conviven dos creencias con respeto; si en algún lugar del planeta se percibe vivo el sincretismo religioso; si en algún del planeta coexisten con naturalidad ceremonias mayas y liturgia cristiana, es aquí. Este templo Maya, también Iglesia de Santo Tomás, no nos dejará indiferentes, aunque seamos ateos, creyentes, agnósticos o incrédulos en algún sentido.
El colorido Cementerio de Chichicastenango, con sus coloridas tumbas, lo convierte en lugar de visita recomendada. El departamento del Quiché tiene relevancia cultural, e histórica, ya que fue aquí donde hallaron el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas que relata el origen de la humanidad, y de muchos fenómenos naturales, a través de costumbres, historias o leyendas, y de un compendio de relevantes aspectos religiosos, astrológicos, mitológicos, etc. El Popol Vuh fue traducido al español por el fray Francisco Ximénez, allá por 1715, y posteriormente, en 1854, encontrado y publicado por el austriaco Karl Scherzer. Comeremos en casa de una familia de origen Maya.
Chichicastenango nos deparará una entrañable experiencia de altruismo y humildad. La gente maya nos fascinará por su sencillez, también por su tímida calidez.
Continuaremos viaje rumbo al Lago de Atitlán, lago que atesora una impresionante cantidad de agua depositada en el inmenso cráter de un volcán, y que a su vez está rodeado por otros volcanes: el Atitlán, el Tolimán y el San Pedro.
En torno al lago existen doce curiosos pueblos que tienen nombres de santos o apóstoles católicos.
Estos pueblos están habitados, en su mayoría, por población maya de tres etnias: tzutuhil, quiché y cakchiquel.
Durante la ruta iremos experimentando cambios de altitud respecto al nivel del mar, lo notaremos en los oídos fundamentalmente, y lo podremos monitorear en los equipos de medición del vehículo, pues casi todos cuentan con un altímetro. Saldremos de Ciudad de Guatemala a unos 1500 de altitud. Llegaremos a Chichicastenango que está a unos 2070 metros, para luego bajar hasta los 1573 metros cuando lleguemos a Panajachel, cerca del Lago Atitlán.
Después de acomodarnos, si apetece, visitaremos alguna de las localidades cercanas, como Panajachel.
Noche libre en el Lago de Atitlán.
Nota importante: el mercado de Chichicastenango se puede visitar los jueves y domingos. Este viaje comienza los martes y viernes, de cada semana, para coincidir con el mercado un jueves o un domingo.